En la playa veía muchísimas formas de vivir, muchas maneras de ser feliz. Entonces, en este momento, recordé mi infancia, en mi adolescencia, en mis momentos más felices... Hacía muchísimo tiempo que nunca había pensado en esto. Había pasado demasiado tiempo ocupada, más centrada en mi trabajo que en mi vida, tanto que hasta había olvidado pequeños fragmentos de ella. Había perdido a muchísimas relaciones, pero nunca me había dado cuenta de esto. Bueno, qué más da, si estoy aquí por mi trabajo, y tengo que ascender sí o sí a jefa de redacción. Apenas había pasado una semana desde que el jefe me dio esa noticia. Decidí irme a una isla, a Ibiza, para desconectar un poco y organizar mis ideas.
Mientras unos niños jugaban un par de metros más adelante, saqué mi cuaderno, que había comprado en el aeropuerto al venir a la isla. Al comprarme este cuaderno, decidí que ahí iba a apuntar todos los destinos, todo lo que iba viendo y mis ideas. En otras palabras, el cuaderno iba a ser mi compañero de viaje, mi ayudante a mi ascenso a jefa, y mi cómplice para derrotar al otro, a Lucas.
Saqué mi bolígrafo, y comecé a escribir:
''Destino 1: Ibiza.''
Era poco, pero al menos ya había estrenado el cuaderno. Cuando llegue al hotel, escribiría algo más sobre esta isla, mi nueva experiencia. De repente, sonaron mis tripas, recordándome que apenas había comido nada desde por la mañana, al salir del hotel. Empecé a recoger mis cosas para ir a algún sitio para comer. Cuando terminé de recoger, los niños habían construido un pequeño castillo de arena, casi roto, pero los niños jugaban a ser caballeros andantes y ser damas raptadas por dragones. Pensé en que los niños se conformaban con muy poco, y en su mente iban construyendo algo mucho más grande. Algo tan grande como un castillo, con su fosa, con sus enemigos... Sumida en mis pensamientos, cogí mi bolso y las chancletas. Vi cómo se distribuían los personajes. Había un rey, un dragón, una princesa y la madrastra que era malvada. Cómo no, la típica madrastra que es la mala de todas las películas. No entendía -y sigo sin entender- por qué las mujeres siempre son las malas de las películas de dibujos animados. La bruja, la madrastra, las hermanas celosas... Chicas, siempre mujeres.
Sigo caminando, y paso a su lado. Los niños estuvieron un rato discutiendo, sobre cosas que iban a aprender. Por mucho que discutieran, al final siempre uno tenía la razón. Me alejé de este lugar, y las voces de los niños se iban apagando hasta convertirse en un murmullo y desaparecer. Caminé por las calles, en busca de algún restaurante barato. Al final, vi un menú que me gustaba, barato. Entré, y pregunté si había mesas libres. Un camarero bastante guapo me contestó que había una mesa para una persona libre. Me tomó el pedido, de primero un plato de gazpacho y de segundo pasta, el menú del día. La comida llegó rápidamente, y estaba muy rica. apenas en media hora ya estaba empezando el postre, un mousse de chocolate que estaba demasiado dulce para mi gusto. En cuanto terminé el postre, saqué mi cuaderno y apunté lo que vi en la playa, el castillo de los niños, las distintas personas que pasaban... Cuando terminé todo, saqué mi móvil, pues lo había tenido apagado todo el día. Lo encendí, y nada más encenderlo, vi que tenía dos mensajes. Los abrí y uno era de mi hermano, preguntándome por el viaje. Le contesté que de momento iba bien. El otro era del director, su número personal. Lo abrí: Mónica, buenos días. ¿Qué tal la redacción? En la reunión se me olvidó deciros que, debido a una subvención que recibimos, cada uno (Lucas y tú) recibiréis 30 euros al día para poder moveros, viajar, etc. El dinero se enviará a tu cuenta, así que cada día te encontrarás con más dinero en el cajero. Saludos.
Respondí el mensaje, dándole las gracias. Ya no tendría que preocuparme por el dinero, así que este viaje eran casi como unas vacaciones. Unas vacaciones a cambio de un trabajo... Sólo podía pensar en mi ascenso. Si no lo conseguía, iba a ser una gran vergüenza. Tenía que conseguirlo sí o sí. Tal vez suene un poco egoísta, pero me da igual.
Guardé el móvil, levanté la vista para buscar algún camarero que anduviera por allí. Por suerte, vi al guapo que me atendió al principio. Le pedí con una señal de la mano la cuenta. Asintió, y pocos minutos después venía con la cuenta en una bandejita. Eran 8,99 euros. Como si la gente no supiera que con un céntimo más ya eran 9 euros, céntimo más o céntimo menos, qué más da. Dejé nueve euros en la mini-bandeja, recogí mi bolsa playera y me encaminé hacia mi hotel.
Aquello sólo era el principio, aún me quedaba mucho por aprender.
martes, 21 de junio de 2011
lunes, 23 de mayo de 2011
2. Mi primer destino
Lucas se giró, me miró y me dijo:
-Bueno, tengo que decirte: encantado de conocerte, que así se presenta normalmente la gente.-me dijo Lucas, recordándome que estaba sentada al lado de un desconocido, pero que acababa de convertirse en un competidor, lo cual le convertía en…¿Mi peor enemigo?
En este momento estaba muy confusa, pero estaba segura de una cosa: No iba a dejar bajo ningún concepto que me arrebatara mi puesto de jefa. ¿Acaso era mío? No. Estaba a un paso de que fuera mío, pero no lo era... aún. Iba a hacer lo que fuera para demostrar a mi jefe que yo era capaz de todo, de liderar con una plantilla de escritores desesperados por buscar ideas con tal de conseguir este puesto.
-Bueno...-el director no sabía como explicar aquello, esa situación era demasiado incómoda para los tres.- Os tengo que explicar a los dos qué hacemos aquí.
Lucas y yo nos miramos, ansiosos de escuchar la explicación. No fue una mirada entre amigos, ni entre enemigos, sino una mirada... diferente.
-Como ambos sabéis, el actual jefe de redacción ha encontrado otro trabajo que es más de su agrado, por lo que ha decidido marcharse. Nos ha avisado con 6 meses de antelación, para que vayamos buscando otro jefe de redacción. Yo se lo agradezco muchísimo, porque no es fácil encontrar uno. Esta vez, yo tenía dos cartas en la manga: tú y tú.-nos señaló a Lucas y a mí.- Ahora, el problema está en que no sé qué carta jugar. Ambos sois dos escritores magníficos; Lucas, tienes unos estudios muy buenos, has trabajado en diversos periódicos y también eres un gran escritor. Tú, Mónica, eres una persona muy grande, que sabe ordenar las palabras de una forma mágica de forma que sean atrayentes para el lector, tienes muchísima experiencia en esta empresa, y sabes muy bien cómo funciona todo esto de escribir...
El director se interrumpió, como si le costara encontrar las palabras correctas. Yo estaba tratando de asimilar todas las cosas que había dicho, aunque en este momento no había dicho mucho comparado con lo que iba a venir a continuación. Lucas miraba al director, con un extraño brillo en los ojos, como si pensara que el director iba a decir: ''Entonces, elijo a Lucas como jefe, y tú Mónica, estarás a sus órdenes...'' ¡Puaj! No pensaba estar bajo las órdenes de alguien como Lucas. No lo conocía de nada, pero me daba mala impresión. En este momento, el director siguió hablando:
-Como os iba diciendo, ambos sois muy buenos, y tenéis un historial brillante. Así que, para elegir un jefe, os mandaré que me hagaís una redacción de la vida. De la vida, no voy a decir más. El título tiene que ser ''La vida''. Puede ocupar 1.000 páginas o una sola línea, pero lo importante es el contenido. Los dos tenéis 5 meses para hacerla, en el lugar que queráis, con la compañía que sea... Dentro de 4 meses a partir de mañana, me entregareis las redacciones, yo las evaluaré y elegiré a la mejor. ¿Alguna duda?
Lucas y yo nos habíamos quedado mudos de asombro. ¿Una redacción de la vida? Había escrito miles de millones de temas, pero nunca de un tema tan amplio como la vida.
-¿Podemos irnos a otros países para inspirarnos?- preguntó Lucas.
-A otro país, a otro continente; o a otro planeta, si así creéis que así te inspiras.-contestó el director.
-¿Y yo?-pregunté-¿Tendré que venir al trabajo como siempre, o también puedo irme a otros sitios?
-Sería injusto que Lucas pudiera irse a otros lugares, y tú, quedarte aquí currando. Claro que sí puedes irte, en 4 meses tu secretaria ocupará tu puesto. ¿De acuerdo, chicos? Bueno, pues ya sabéis. Ahora os vais a vuestras casas para decidir qué haréis estos 4 meses, ¿Vale? Tengo una reunión dentro de una hora, así que tengo que preparar papeles. Podéis pasaros por aquí cuando queráis, y os doy mi número personal por si tenéis alguna emergencia. Recordad, emergencia. Si es una duda o una pregunta, por favor usad el teléfono de la empresa.
Los dos nos levantamos, le aseguramos que no había problema alguno y nos fuimos. Cuando llegué a casa, pensé en lo que iba a hacer. Tardé unos tres días en decidir en mi primer destino: La playa mediterránea.
No sé qué decidió Lucas, pero yo opté por irme de viaje, conocer diferentes continentes y hacer un resumen de cómo es la vida, desde diferentes puntos de vista. Pues estaba segura, de que la vida no iba a ser igual en una tribu de África que en Nueva York o en Shangai. Tendrían diferentes puntos de vista, diferentes modos de vivir.
Aquí estoy, en mi primer destino. Estoy en la playa, y me encanta cómo me sienta. Hace tanto tiempo que no tenía unas vacaciones dignas. Siempre se habían visto interrumpidas por llamadas del director sulpicándome que mandara un artículo, porque le había fallado alguien... Entonces nunca había tenido unas vacaciones de 1 mes sin interrumpirse. Ni siquera Agosto.
Aquí estoy, en mi primer destino. Estoy en la playa, y me encanta cómo me sienta. Hace tanto tiempo que no tenía unas vacaciones dignas. Siempre se habían visto interrumpidas por llamadas del director sulpicándome que mandara un artículo, porque le había fallado alguien... Entonces nunca había tenido unas vacaciones de 1 mes sin interrumpirse. Ni siquera Agosto.
viernes, 1 de abril de 2011
1. Cómo empezó todo
La brisa me acaricia la cara, y yo sonrío. Veo en frente de mí al mar. El mar, inacabable, irrompible, guardián de tantas botellas con mensajes secretos, de rescate, de amor… Quién sabe. Camino en bikini hacia el agua, que me salpica invitándome a bañarme. Me paro y dejo que el mar me acaricie los pies, el agua está en su temperatura justa, y decidida, corro hacia un lugar más profundo, y me zambullo. Noto cómo el pelo se me moja, cómo el bikini se me hace un poco más pesado, reteniendo el agua. Sigo nadando un poco más, más allá en este mar que no tiene final. Podría dar la vuelta al mundo y nunca acabar.
Yo, encerrada en mis pensamientos, y el mar, intentando marearme con la marea. Yo y el mar, únicos. Yo y el mar, inseparables.
Perdida en estos pensamientos, nado hasta la orilla. Mis pies tocan la arena, suave. Salgo del agua, me sacudo un poco, y me dirijo a mi toalla. La toalla me espera calentita, seca, de tacto agradable. Me siento en ella, y observo a la gente pasar. Pasa una chica hippie, con las chancletas en una mano y caminando apresuradamente. Un chico, de un cuerpo muy trabajado, pasa corriendo, en sentido contrario a la hippie. Un anciano, de la mano de su nieto, le enseña los tipos de conchas que hay. Pasa una chica embarazada, acariciando a su barriga. Pasa mucha gente, gente desconocida, quién sabe con qué destino. Siento que el sol me acaricia, me calienta… Me encanta esta sensación… Pero no estoy aquí de vacaciones. Estoy aquí por trabajo. Soy periodista, y estoy a un paso para ser jefa de redacción. Pero este paso tiene un precio muy alto: escribir una redacción sobre la vida. Sí, la vida. Recuerdos me vienen a la cabeza, y uno me hace estremecer:
Yo estaba sentada en mi despacho, muy concentrada esribiendo un artículo que tenía que entregar mañana a primera hora de la mañana cuando mi ayudante me interrumpió.
-Me ha llamado el director, quiere verte. Me ha dicho que tiene dos noticias para ti.- me comunicó ella, en su tono profesional de siempre.
-Vale, de acuerdo. Dile que voy cuando termine el artículo que sale en el periódico de mañana.- le contesté.
-Me dijo que era urgente. Que subieras ahora.
-Vale, ahora voy. ¿Puedes revisar lo que he hecho, a ver si puedes añadir alguna cosa más?- le pregunté mientras recogía mi carpeta, dejando el ordenador encendido, con el Word puesto.
-Tranquila.- me guiñó el ojo.- Suerte.
Subí las escaleras, crucé el pasillo, y entré en una antesala. La crucé muy rápido, y me detuve delante de la puerta del despacho del director. Llamé a la puerta, y oí un ‘’adelante’’. Abrí la puerta, y mis ojos vieron al director, y a un chico que estaba sentado en la silla donde me sentaba yo en las reuniones que solíamos tener.
-Perdona, no sabía que tenía visita. Le espero fuera.- me disculpé, pensando que había interrumpido una reunión, o una conversación entre amigos.
-No, si tú formas parte de esta reunión. Adelante, y siéntate en esta silla libre, para que te explique todo.- obedecí, y escuché, atenta.
-Bueno, éste es Lucas, el chico del que te hablé. ¿Recuerdas ese día que te dije que a lo mejor te ponía un nuevo jefe de redacción?- me preguntó el director.
-Eh… Pero, ¿No me dijiste que al final decidiste ponerme a mí como jefa por mi experiencia, y por mi capacidad de controlar a una plantilla entera?- respondí yo, pues no iba a dejar escapar la oportunidad de ser jefa de redacción.
-Sí, pero ya ves que te ha salido un competidor. Él es muy bueno… y tengo que decir que es tan bueno como tú escribiendo y controlando a los escritores.
Lucas se giró, me miró y me dijo:
-Bueno, tengo que decirte: encantado de conocerte, que así se presenta normalmente la gente.-me dijo Lucas, recordándome que estaba sentada al lado de un desconocido, pero que acababa de convertirse en un competidor, lo cual le convertía en…¿Mi peor enemigo?
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